La cuarta temporada de Juego de tronos llega a su fin con un capítulo en el que viajamos por todo Poniente y en el que hubo momentos impactantes, muertes y cambios significativos en la vida de varios de los protagonistas. De este modo, ponemos fin a una temporada que en algunos momentos se alejó de los libros (recordemos que todavía se estaban cerrando las tramas del tercero, aunque hubo algunas visitas al cuarto). A partir de aquí, detalles del argumento y spoilers, tanto en el análisis como en los comentarios.

El capítulo comenzó justo donde lo dejamos la semana pasada, con Jon Nieve de camino a reunirse con Mance Rayder. Tras proponerle la paz, es interrumpido por Stannis y su Caballera de la Rima Desafortunada, que llegan para salvar el Muro. Es una gran sorpresa, porque todo parecía perdido, pero lo cierto es que habría encajado mejor en el noveno episodio.

Más tarde volvemos al Norte para ver la despedida de Jon e Ygritte y, de paso, confirmamos que sus compañeros estaban muertos. Grenn no volverá, aunque nos queda el consuelo de que se llevó por delante al rey de los gigantes. En cualquier caso, la Guardia de la Noche aún tiene mucho que contar. Se aproximan elecciones y Jon quiere marcarse un Pablo Iglesias.

Podemos.

Aún más al Norte volvimos a ver a Bran Stark, esta vez en una partida de Dragones y Mazmorras. La pelea contra los esqueletos es de las más divertidas del episodio y sirve para recordar (por si los dragones no fuesen suficiente) que estamos ante una serie de fantasía. Al final, aparece un niño que, como Torres, tiene poco de chaval, y les lanza un Piro ++ antes de volver a su cueva, que es casa. Eso sí, por el camino perdemos a Jojen Reed, que en los libros consigue entrar en la caverna. La duda es qué ocurrirá el año que viene, ya que la serie se ha saltado de golpe todo lo que ocurre en el quinto libro. Que es aburridísimo, pero ocurre. Tampoco ha habido rastro de Manosfrías.

En busca del Valle Encantado XXII: Más allá del Muro.

Ya en climas más cálidos visitamos Meereen, donde vemos las consecuencias que tiene tener una lagartija alada de 5 metros como mascota. Ups. La trama de Daenerys este año ha sido bastante repetitiva y tras la pérdida (¿temporal?) de Ser Pagafantas, parece que durante la quinta temporada vamos a tener mucha diplomacia y poca diplomacia de la que se reparte con la mano abierta, especialmente ahora que no habrá dragones. Y si algo nos demostraron las precuelas de Star Wars es que lo que queremos es ver votaciones, consejos y reuniones. Veremos.

En Desembarco del Rey es donde más cosas ocurren. En primer lugar, Cersei hace una visita a Qyburn y a los restos de La Montaña. Como suponíamos, Oberyn había envenenado su lanza y Gregor Clegane está al borde de la muerte, pero para el antiguo maestre, como si del Milagroso Max se tratase, esto no es más que un contratiempo. Además, discute con su padre y se reconcilia (pero mucho) con su hermano.

Jaime, por su parte, decide actuar y libera a Tyrion para que escape a su ejecución. A diferencia de lo que ocurre en los libros, en los que éste confiesa que mató a su hijo de pura rabia y le dice que Cersei se ha reconciliado con medio palacio, se despiden fraternalmente.

La despedida de Tyrion con Tywin y con Shae es igual de emotiva, pero bastante menos cariñosa. Un Lannister siempre paga sus deudas. El abrazo a su atigua amante es una papeleta más para que Peter Dinklage se lleve el Emmy, el Globo de Oro y hasta el Príncipe de Asturias del Deporte.

El Perro, al timón de su lancha imaginaria.

Por último, vimos el último combate de la temporada y fue tan brutal como inesperado. Los creadores de la serie supieron engañarnos a los lectores con el mordisco que recibe el Perro (en realidad, muere por culpa de las heridas que recibe en la pelea contra los soldados Lannister de los primeros capítulos), así que nadie podía prever su encontronazo con Brienne. Parece que aquí termina su recorrido, pero en una saga en la que los muertos se levantan, ¿quién sabe?

En cuanto a Arya​, parte camino a Braavos, una ciudad que aún no hemos visitado y con la que tiene mucha relación la pequeña de los Stark. Recordemos que su profesor de esgrima, Syrio Forel, fue primera espada de Braavos y que Jaqen H'ghar, el misterioso asesino cambiacaras que le dio la moneda de hierro, también es braavosi.

Valar Dohaeris.

De este modo concluye la cuarta temporada, que cierra las tramas del tercer libro, Tormenta de espadas. Todas, menos una muy relacionada con la Boda Roja, pero lo más probable es que sea el as en la manga que guarda HBO para comenzar la quinta temporada con fuerza. Además, ya sabemos que visitaremos Dorne y es muy posible que las Islas de Hierro cobren mayor protagonismo.

Aún quedan unos 10 meses para que se estrene, pero ya hay dudas sobre su desarrollo, ya que los libros cuarto y quinto transcurren al mismo tiempo y están divididos por personajes. Probablemente la serie los siga temporalmente y o argumentalmente, así que se mezclarán a lo largo de las dos próximas temporadas.

¿Y después? Todo dependerá de si George R. R. Martin ha finalizado los dos libros que quedan para terminar la historia. Por el momento ya hemos visto algunos cambios de mayor o menor importancia (principalmente muertes) y una gran revelación en el cuarto capítulo, cuando descubrimos para qué querían los caminantes blancos a los hijos de Craster. Las próximas temporadas también podrían tener nuevos detalles no aparecidos en los libros.